Mi intención era asistir al concierto, como asistí a la primera de las sesiones del Getxo Sound Festival, a disfrutar de la música y sobre todo del ambiente, pero cuando uno tiene tres enanos, los comodines de los aitites y las amamas más que acabados y la paciencia de quien más directamente soporta con resignación cristiana mi agenda en números rojos, debe reconsiderar la posición, hacer una correcta lectura de la misma y actuar en consecuencia, así que decidí dedicar la tarde del sábado a estar con todos ellos compartiendo columpios, charla y un frío que pela.
No obstante, cuando ya volvíamos para casa, se me ocurrió pasar en coche por la plaza San Nicolás para ver como estaba la zona. Dicho y hecho, conduje el coche a las cercanías y lo dejé aparcado con toda la famili dentro mientras me dirigía corriendo al Getxo Antzokia bajo la promesa de un retorno rápido para ir a casa a acostar a la tropa.
Con las pulsaciones todavía a mil de la carrera, me encontré de frente y según entré en la sala con un antzoki casi lleno, con una primeras posiciones frente al escenario abarrotadas de gente que coreaba la canción de turno, con bufandas al aire y gritos de todo tipo y condición mientras el cantante y líder del grupo (que por cierto alguna conexión tiene con Getxo, más en concreto con alguna de sus Ikastolas), afrontaba la recta final del concierto (creo que llegué justo antes de los bises).
Fue curioso comprobar como mientras las primeras posiciones eran ocupadas por jóvenes y muy jóvenes, la parte trasera del antzoki era para los más talluditos digamos, gente de 35 para arriba que disfrutaba del concierto y del ambiente con sus amigos y su cerveza en la mano de una manera más tranquila y contemplativa.
Apenas estuve unos minutos antes de volver al coche, los suficientes para compartir con Koldo Iturbe la satisfacción de comprobar que, tanto el concierto de Ken Zazpi como el Getxo Sound Festival, han resultado un éxito de acogida, en lo que supone la confirmación del camino a continuar a futuro.
Por cierto, más que interesante la idea de colocar una gran pantalla para retrasmitir el concierto en directo en la misma plaza San Nicolas. Pop-rock en la plaza, en euskara y para todo el mundo, qué demonios!!












